Esta guía es para cualquier persona encargada de cuidar a un niño o adolescente con fibrosis quística (CF, por su sigla en inglés) y ayudará a tomar decisiones sobre el tratamiento. Tal vez usted ya haya oído hablar del uso de la hormona del crecimiento humano (HGH, por su sigla en inglés) en niños con CF y quiera saber más sobre las investigaciones.
Aunque la HGH no trata de forma directa la CF, los investigadores han querido saber si un aumento en la estatura o el peso con el uso de la HGH podría mejorar la respiración u otros aspectos de la salud.
Esta guía no cubre muchas de las terapias y tratamientos de la CF, incluidos otros tratamientos que ayudan a subir de peso a los niños con CF. La guía tampoco abarca el uso de HGH en los adultos con CF.
La información proviene de una revisión de 79 estudios clínicos. Investigadores independientes, patrocinados por la Agency for Healthcare and Research Quality (Agencia para la Investigación y Calidad de la Atención Médica; AHRQ, por su sigla en inglés) revisaron los resultados del uso de la HGH en niños con CF. Las preguntas de investigación y los resultados de investigación publicados se sometieron a evaluación por expertos, revisión por colegas y a la opinión del público.
La CF puede impedir que los niños obtengan de los alimentos todas las calorías y nutrientes que necesitan. Por esa razón, la estatura y el peso de muchos niños con CF están debajo del promedio normal para su edad.
Algunas investigaciones indican que una estatura y peso por debajo de lo normal pueden aumentar el riesgo de que se produzcan otros problemas relacionados con la CF y que el niño viva menos tiempo.
La HGH es una de muchas hormonas producidas por la glándula pituitaria (o hipófisis), situada inmediatamente debajo del cerebro. Las hormonas son mensajeros químicos que envían señales a las células del cuerpo. Algunos mensajes les indican a las células cómo utilizar los alimentos o producir más células. La hormona del crecimiento les envía a las células de los músculos, huesos y órganos corporales la señal para que crezcan.
Para usarla como medicamento, la hormona del crecimiento humano se elabora en un laboratorio. Esta forma de la hormona se llama “somatropina” u “hormona del crecimiento humano recombinante” (rhGH en inglés).
La somatropina se administra en el hogar, en la forma de una inyección diaria. Está aprobada por la Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Medicamentos; FDA, por su sigla en inglés) de Estados Unidos para tratar problemas del crecimiento en niños.
Se observaron pequeños cambios en los niños cuando se agregó somatropina durante 6 a 12 meses a otros tratamientos. Estos niños:
El costo que tendrá para usted el tratamiento con somatropina depende de varias cosas, por ejemplo:
Es posible que el seguro médico no cubra el costo de la somatropina en niños con CF. El tratamiento con hormona del crecimiento humano es costoso. El costo de comprar la somatropina suficiente para tratar a un adolescente típico puede ser de decenas de miles de dólares cada año.
Si esta usted considerando agregar somatropina a otros medicamentos que ya usa su hijo para tratar la CF, le recomendamos hablar con el médico del niño sobre la información que ofrece esta guía.
La información de esta guía proviene del informe Effectiveness of Recombinant Human Growth Hormone (rhG¬H) in the Treatment of Patients With Cystic Fibrosis (‘Eficacia de la hormona del crecimiento humano recombinante de [rhGH] en el tratamiento de pacientes con fibrosis quística’). Fue producida por el Evidence-based Practice Center (Centro de Práctica Basada en la Evidencia) de la University of Connecticut-Hartford Hospital, mediante el patrocinio de la Agency for Healthcare and Research Quality (Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica, AHRQ, por su sigla en inglés).
Esta guía abreviada fue preparada por el John M. Eisenberg Center for Clinical Decisions and Communications Science at Baylor College of Medicine (Centro John M. Eisenberg para la Ciencia de las Comunicaciones y Decisiones Clínicas en la Universidad de Medicina de Baylor de Houston, Texas). Esta guía se desarrolló con la ayuda de padres y cuidadores de niños con fibrosis quística y de adultos con la enfermedad.